lunes, 15 de abril de 2013

Quisiera ser un genio

Me gustaría ser un genio de la literatura y comenzar escribiendo " quisiera escribir los versos más tristes esta noche...” porque las palabras son la mayor arma para poder describir lo que siento por ti. Te amo. Soy una mujer enamorada de otra mujer, soy una persona perdida cuando no estás a su lado, soy una chica de ojos tristes cuando no siento tu cuerpo a mi lado por las noches, soy una bala pe...rdida en el horizonte cuando no pones freno a mis locuras diarias. Te amo.
Mi mayor crimen en esta vida, es amar a una mujer, muchas personas y en muchas partes del mundo me castigarían y me juzgarían por ello, en mi propio país, aunque podamos casarnos, se le llama hipocresía. Pero a pesar de todo, a pesar de no tener un euro, a pesar de no entrar en los canones estipulados como belleza femenina, a pesar de sufrir precariedad laboral, te amo y te amare siempre.
Tu eres la sonrisa que espero por las mañanas, la caricia que saca mi mal humor, el abrazo cuando estoy desconsolada, el placer infinito cuando estamos en la cama, el sueño cuando duermo, el futuro cuando no veo salida, el consuelo cuando lloro, la lagrima cuando estas triste. Tu eres todo lo que he esperado durante toda mi vida, tu eres ese amor que relataban en las películas y yo decía; " no existe", existe y es lo que siento cuando estoy contigo.
Llevo una coraza de frialdad y de dureza que solamente tú puedes desnudar y destrozar con cuatro palabras y una mirada, haces que tiemble cuando te veo desnuda y haces que me ría cuando pones cada de niña pequeña.
Me has enseñado a sentir y todos los días me muestras lo bello que puede ser el mundo, aunque en mi interior a veces lo vea todo negro y sin salida.
En el fondo me has enseñado a amar y por ello te adoro y te sigo, te respeto y te admiro.
Me has enseñado también ha hacer el amor, a dejarme llevar, y, aunque solo lo haga contigo, me has enseñado a mostrar mi verdadero yo, oculto debajo de mi gran muro de defensa.
Te preguntaras porque te escribo esta carta y porque lo pongo aquí.
Fácil, quiero pedirte perdón, por no demostrarte siempre todo lo que siento, sigo aprendiendo, espero quieras seguir siendo mi maestra.
Quizá esta carta no se asemeje ni medio átomo a lo que realmente lleva mi corazón.
No lo olvides, te amo.
A menudo tengo miedo a no ser lo suficientemente buena para ti, pero intento y lo seguiré intentando, día tras día, noche tras noche, para poder hacerte mí mejor regalo: mi corazón, porque nada más tengo para ofrecerte.

El tigre y la nieve

Señor, necesita esa glicerina,ya sé que lo sabe, pero si no la consigue, mi amor se morirá, y si se muere... para mi toda esta puesta en escena, el mundo que gira y gira, pueden desmontarlo y llevárselo. Pueden desclavarlo todo, enrollar el cielo y cargarlo en un camión, y luego pueden apagar esa luz preciosa del sol que me gusta tanto tanto... ¿sabe por qué me gusta tanto? Porque ella me gusta il...uminada por la luz del sol, tanto... Se lo pueden llevar todo... alfombras, las columnas, palacios, la arena, el viento, las ranas, el granizo, las siete de la tarde, mayo, junio, julio, la albahaca, las abejas, el mar, los calabacines... encuéntreme la glicerina... encuéntremela, encuéntremela...

He comprobado que casi todo lo que se ha escrito sobre el amor, es cierto.
Shakespeare dijo: el viaje termina con el encuentro de los enamorados.
Que idea mas extraordinaria! Personalmente nunca he experimentado algo ni remotamente parecido a eso, pero estoy convencida de que Shakespeare sí.
Supongo que pienso en el amor más de lo que debería, me admira constantemente tu abrumador poder de alterar... y definir nuestras vidas.
También fue Shakespeare quien dijo que el amor es ciego, pues bien estoy segura de que eso es verdad.
Para algunas personas, de forma inevitable, el amor se apaga. Para otras el amor sencillamente se va.
Y bien es cierto por supuesto que el amor también puede encontrarnos aunque sea solo por una noche.
Sin embargo existe otra clase de amor, el mas cruel. Aquel que prácticamente mata a sus victimas. Se llama, amor no correspondido.
Y en ese apartado soy una experta.
La mayoría de historias de amor hablan de personas que se enamoran entre sí, pero qué pasa con los demás, quién cuenta nuestra historia.
- ¿Que, qué es lo que yo creo?
Que te has convertido en algo que desconozco, que no comprendo. ¿Un amor irracional?, quizás, ya no lo sé.
Así que como no quiero esperar a que decidas dejarme, o aún peor, a descubrir que nunca he sido más de lo que tú misma llegas a ser para ti. Te ahorro los 12 meses siguientes de sufrimiento si es que esto te lleva a sufrir, y me largo por donde llegué. Nos ahorro una retahíla de llantos, dolor y discusiones. Y le pido a Dios que no sea firme contigo y no te arrepientas del tiempo que has perdido, ni te tortures por ello. Es más, le pido que recompense tu piedad al hacerme daño, pero por favor, te lo suplico, no sigas rompiéndo este corazón que tanto te ha querido, que tanto te ha dado, porque niña, llegará un momento en que los añicos serán tan pequeños que no pasarán por el ojo de una aguja…



Ese momento cuando besas a alguien y desaparece todo lo que tienes alrededor y lo único que existe eres tu y esa persona. Y te das cuenta de que esa persona es la única a la que debes besar el resto de tu vida y sientes por un momento algo realmente asombroso y quieres reir y también llorar. Te inunda la felicidad de haberlo encontrado y te invade el temor de perderlo al mismo tiempo.

Miedo

Pánico al fuego. Miedo a las arañas, a las cucarachas y a los bichos en general. Terror a los murciélagos. Miedo a envejecer. Pánico a morir. Miedo ver como los de mi alrededor se hacen mayores. Miedo a pensar en lo infinito que es el universo. Miedo a querer. Miedo al compromiso. Miedo a amar y no ser correspondida con la misma intensidad. Miedo a los lugares con poco oxígeno. Miedo a dejarme lle...var más de la cuenta. Miedo a caer en el olvido de aquellos que de verdad me importan. Miedo a que no me reconozcan. Miedo a no reconocerme. Miedo a enfrentarme a la realidad. Miedo a volver a caer. Miedo a los malos hábitos. Miedo a sentir. Miedo a engordar. Miedo a pensar en el futuro. Miedo a lo que vedrá después. Miedo a no ser capaz de seguir. Miedo a las casas abandonadas. Miedo a los espíritus. Miedo a que el gas se quede abierto. Miedo a dormir y no despertar. Miedo a las matemáticas. Miedo a hacer daño. Miedo a que me lo hagan. Miedo a no cumplir con las espectativas. Miedo a olvidar la cara de los que se fueron. Miedo a no creer. Miedo a abandonar la inocencia. Miedo a ser libre. Miedo a defraudar. Miedo a no ser yo. Miedo a las enfermedades. Miedo a la sangre en abundancia. Miedo a los penitentes de negro. Miedo a las muñecas de porcelana. Miedo a Mamá cuando se pone sera. Miedo a ser una de las jóvenes que ocupan las páginas de sucesos. Miedo a equivocarme. Miedo a confiar. Miedo a no encontrar mi sitio. Miedo a bañarme en alta mar. Miedo a la distancia. Miedo al fin del mundo. Miedo a los terremotos y los tsunamis. Miedo a las guerras. Miedo a caer en la pobreza. Miedo pensar en los pobres y a creer que no puedo hacer nada. Miedo de mi. Miedo a las pesadillas. Miedo a los accidentes de tráfico. Miedo a una mala decisión. Miedo a ser feliz. Miedo a vivir atormentada y muerta de miedo.

¿A qué tienes miedo tú?.


Nuestro amor hermafrodita y gasterópodo será envidiado, Ramiro, que te lo digo yo. Dormiremos bajo el arco iris en cualquier hoja de lechuga, refrescando nuestros sudores pasionales con las últimas gotas de la lluvia, después de habernos babeado las caracolas con la más ardiente pasión. Pasearé derramando toneladas de babas que tú besarás a mi paso y nuestros ojitos se entrelazarán en un baile ralentizado que sacudirá de celos todo el reino animal. Nos filmarán en nuestra cítrica casa de verano para el Nathional Geographic y revelaremos nuestro porte por todas las pantallas televisivas del mundo como muestra del grandísimo poder de los instintos. Ay Ramiro, vida mía, me corro sólo de pensarlo.